¿Existe un “Juego” de creación de realidad?
¿Y si estamos metidos en un juego que jugamos sin saberlo?
Abraham Blejman comenzó a descubrir lo que más adelante denominó “El Juego Fibonacci”, un método de análisis de patrones repetitivos orientado a transformar dichos patrones en procesos evolutivos.
Con el tiempo, este método tomó forma, fue aplicado en diferentes personas y se consolidó como una terapia. A través de innumerables casos, Abraham Blejman pudo comprobar la presencia de la denominada “matemática de Dios” en la vida de las personas, utilizando el número de oro (1,618). Posteriormente, extendió su aplicación al análisis de instituciones y países.
Paralelamente, su búsqueda por comprender los principios que subyacen a la realidad lo condujo al descubrimiento del Reloj de Paz, la palabra mágica CHACRUCK y el número Ilógyko, conceptos que forman parte de su propuesta de investigación y reflexión sobre la relación entre la matemática, la física, la conciencia y la evolución humana.