Esta es una novela delicada y profunda sobre la vejez, la memoria y el paso del tiempo. Ogata Shingo, un hombre de sesenta años, observa con impotencia cómo su familia se desintegra mientras él mismo se acerca a la muerte.
La prosa de Kawabata, ganadora del Premio Nobel, es como El sonido de la montaña que da título a la obra: sutil, constante y profundamente inquietante; sus imágenes se deslizan como una película, y los detalles de la naturaleza —el canto de un insecto, la forma de las nubes, el viento entre los árboles— se convierten en el eco de una vida que se apaga, dejando al lector con la sensación de haber habitado la intimidad de un alma.