Esta novela no se lee: se habita. A través del flujo de conciencia de la joven Ana, la obra te sumerge sin aviso en el caos de una Colombia violenta, desde el Bogotazo de 1948 hasta la muerte del Che Guevara, pasando por la dictadura de Rojas Pinilla y el surgimiento de la guerrilla . La autora rompe con la estructura tradicional para mostrarnos, como un collage desordenado y fragmentado, cómo la historia oficial se enreda con la memoria personal de una niña que descubre que el ratón Pérez no existe, con el amor, la muerte, la represión y el despertar de una conciencia política . En palabras de la autora, ella tejió una telaraña; nosotros, los lectores, debemos desenredarla. Es una obra maestra donde el dolor y la ternura conviven en una misma página, y la escritura vuela libre como la pájara del título.