Coder Dojo: Un voluntariado que le apuesta a la programación

Septiembre 22, 2020
Generales, Responsabilidad social
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Coder Dojo nace en 2011 como un programa de Accenture, una empresa multinacional de consultoría estratégica. Es resultado de una idea de James Whelton, un programador de 18 años que ganó visibilidad luego de hackear el Ipod Nano y provocar interés acerca de la programación en personas de su misma edad. Este programa fue lanzado en el Centro Nacional de Software de Irlanda y en julio de 2016 ya contaba con más de 1.100 dojos, o espacios de aprendizaje en temas tecnológicos, en 63 países y era apoyado por voluntarios técnicos y no técnicos apasionados por ayudar a que los jóvenes siguieran aprendiendo.

Así, de la mano de Accenture y nuestros voluntarios uniandinos, impulsamos la alfabetización digital en su versión semestral 2020-I de Coder Dojo, esto con el propósito de generar un impacto social en niños y jóvenes que sienten un llamado para conocer a fondo el funcionamiento de herramientas tecnológicas.

En esta oportunidad participaron más de 150 niños de Bogotá, Medellín, Barranquilla y Chocó en un proceso para potencializar sus habilidades digitales, fomentando la creatividad y diversión con el propósito de inspirar y cerrar la brecha de talento digital. También, en esta versión completamente virtual, la tasa de deserción fue la más baja con un 14%, posicionando a Colombia como el lugar con la curva de crecimiento más acelerada del último año.

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Dentro de los dojos se han manejado dos lenguajes de programación: HTML y JavaScript. Además, se desea desarrollar contenido de formación con Python, otro lenguaje que hace hincapié en su filosofía de legibilidad; asimismo, se quiere incorporar a Kidovation, un nuevo módulo y metodología adaptado desde UK, para enfoque de diseño y design thinking.

Por otro lado, de los más de 140 voluntarios comprometidos con el impulso del proyecto, 29 hacían parte de Uniandinos, aproximadamente un 20% del total y, en conjunto, todos estaban interesados en construir capacidades que aseguraran la continuidad y relevancia del evento. “Es una experiencia muy bonita que repetiría sin dudarlo todas las veces que estuviera dentro de mis posibilidades.”, afirma Daniela Arraga, una de nuestras voluntarias uniandinas.

No obstante, los retos de conectividad y acceso a las clases se han hecho presentes debido a la falta de herramientas como conexión a Internet o la no tenencia de un computador por parte de algunos interesados en asistir; pero, con la intención de generar material que refuerce tanto los conocimientos de los estudiantes como de los posibles participantes y voluntarios, se quiere fortalecer canales de comunicación y vínculos duraderos en pro de prolongar esta iniciativa.

En los últimos tres años, las cifras han revelado que más de mil niños, niñas, jóvenes y docentes han sido formados en lenguaje de programación y que más de 500 voluntarios han cumplido como docentes en capacitaciones sobre los lenguajes usados.

El proceso que se lleva no ha sido estático, sino que se comporta como una constante de innovación entre organizaciones que se refuerzan entre sí y buscan superar retos en aportes de crecimiento conjunto. El eje de motivación para poder darle vida y funcionamiento a esta dinámica es el mejorar la experiencia de las vivencias en comunidades que lo necesiten, dejando claro que las historias que quedan lo valen todo. “Soy un convencido de que enseñarle a niños y niñas sobre estos temas contribuye a cambiar vidas e incluso al país”, afirma otro de nuestros voluntarios uniandinos.

De esta forma, los programas propuestos por el eje de responsabilidad social de Accenture, como ha sido Coder Dojo, han podido alcanzar a casi 3 millones de personas en su objetivo de generar un cambio a nivel global, reconociendo a Colombia como parte de la cúspide de la cuarta revolución industrial.

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Preparar no solo a las personas, sino a las instituciones sobre este futuro de una economía digital ha sido la orientación de varios de los programas que se vienen desarrollando, e intentar involucrar a la mayor población posible se ha vuelto base para impulsar el crecimiento desde y hacia la juventud que se muestra cada día más interesada. “Generar estos cambios significativos, de los cuales se desprenden posteriormente emprendimientos, ha hecho que cada vez más personas vean la necesidad de capacitarse”, expresa con gran energía Camilo Franco, líder de Ciudadanía Corporativa en Colombia desde hace 6 años. “La programación y alfabetización digital son claves y más en estos tiempos en los que todas nuestras actividades han migrado al campo digital”.

En Uniandinos, hemos sido conscientes del valor y poder que trae el impulsar el interés en esta área. Los niños, niñas, jóvenes, profesores y voluntarios se han visto involucrados en una sinergia que comprueba el poder y necesidad de las tecnologías en nuestra cotidianidad; por ende, queremos seguir cerrando la brecha de talento digital, ¡y tú puedes unirte con Uniandinos en esta causa, sintonizándonos en nuestras redes sociales para las próximas convocatorias!

Instagram: @uniandinosrs

Germán Andrés Enciso Flórez

Practicante Social de Comunicación Social y Periodismo

Universidad de la Sabana

Septiembre de 2020.